Pablo Emilio Escobar Gaviria nació el 1 de diciembre de 1949 en la vereda El Tablazo ubicada en la zona rural de Rionegro, Antioquia, Colombia. En el seno de un hogar humilde campesino, fue el segundo de un hogar de siete hijos, sus padres fueron Abel de Jesús Escobar Echeverri (14 de marzo de 1914 – 25 de octubre de 2001), campesino agricultor que dejó una inmensa fortuna cuando falleció,[18] y Hermilda de los Dolores Gaviria Berrío (5 de abril de 1917 – 26 de octubre de 2006), maestra de escuela.[19] Sus hermanos, en orden de nacimiento fueron: Roberto de Jesús, alias El Osito,[ Gloria Inés, Argemiro,Alba Marina,[ Luz María y Luis Fernando (el menor, nacido en 1958 y asesinado a los 19 años en 1977).
Su abuelo materno, Roberto Gaviria Cobaleda (31 de enero de 1873 – 10 de marzo de 1943), ya le había precedido en actividades ilegales, ya que fue un renombrado contrabandista de Whisky en épocas en que este era ilegal (principios del siglo XX).[26] El mencionado Roberto Gaviria fue también el abuelo del abogado y político colombiano José Obdulio Gaviria.[27] José Obdulio ha tenido que luchar contra su apellido. Desde hace 20 años le ha tocado capotear las circunstancias de ser el primo de Pablo Escobar Gaviria.
En una entrevista concedida a la televisión nacional del entonces (años 80), Pablo Escobar manifestaba sobre sus orígenes lo siguiente:
Pues mi familia no tuvo unos recursos económicos importantes y vivimos dificultades como las que vive la mayoría del pueblo colombiano, entonces no somos ajenos a esos problemas, los conocemos profundamente y los entendemos.
Pablo Escobar
Escobar y su primo Gustavo Gaviria Rivero hacían pequeños «negocios» en el liceo Lucrecio Jaramillo Vélez, donde ambos estudiaban. Hacían rifas, intercambiaban cómics, vendían exámenes y prestaban dinero a bajo interés. De esta manera, Pablo Escobar empezó a desarrollar su «habilidad» para los negocios y el
comercio.
En 1969 terminó el bachillerato en el mencionado Liceo, entonces fue admitido para cursar estudios en la Facultad de Economía de la Universidad Autónoma Latinoamericana de Medellín en la que estudiaban varios de sus primos Gaviria, entre esos José Obdulio, pero finalmente optó por retirarse ya que prefirió dedicarse a sus «negocios» personales. Como dato curioso siempre se sintió acomplejado por su corta estatura (1.60) y esto lo hacía usar zapatos especiales con tacón para poder verse más alto.
En 1974 emprendió la creación de un negocio de producción y distribución de cocaína que iría creciendo con el tiempo hasta convertirse en una vasta organización delictiva dedicada principalmente al tráfico de drogas: el Cártel de Medellín. Con Pablo Escobar como jefe, el grupo inició sus actividades hacia 1976, año en que Escobar fue detenido con diecinueve kilos de cocaína, aunque su caso fue sobreseído. La organización prosperó rápidamente y, a principios de los años 80, Pablo Escobar era ya dueño de una considerable fortuna.
Contra lo que cabría esperar de un capo dedicado a actividades ilícitas, Escobar rehusó permanecer en el anonimato, y, arrogándose el papel de hombre del pueblo, financió planes de desarrollo para los suburbios de Medellín: así, levantó un barrio para desheredados llamado Medellín sin Tugurios o el barrio de Pablo Escobar, un conjunto de 780 viviendas unifamiliares que construyó con destino a la gente necesitada. Ello le permitió obtener los votos que le convirtieron en teniente de alcalde del Ayuntamiento de Medellín.
Entretanto, al frente del Cártel de Medellín, Pablo Escobar había llegado prácticamente a monopolizar el tráfico de droga colombiano, controlando buena parte de las rutas marítimas que unen el país sudamericano con Estados Unidos. Su auténtico imperio empresarial basado en la cocaína lo había convertido en uno de los hombres más ricos del mundo. La situación no mejoró bajo la presidencia de Virgilio Barco (1986-1990): seguía pesando la amenaza de extradición sobre Pablo Escobar y otros jefes mafiosos, que empezaron a ser llamados los extraditables y siguieron llenando de cadáveres el país, convirtiendo la acción criminal en un mecanismo de extorsión y presión contra el Estado.
El Cártel de Medellín sembró el pánico colocando coches bomba en las principales ciudades para obligar al gobierno a abolir la extradición de colombianos a Estados Unidos. Sus sicarios protagonizaron multitud de atentados y asesinatos, algunos de ellos masivos, que conmovieron a la opinión pública mundial. En 1989, en un atentado contra la sede del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), perdieron la vida alrededor de setenta personas. El director del incorruptible diario El Espectador, Guillermo Cano, fue asesinado en 1986. La misma suerte corrieron tres de los candidatos a los comicios presidenciales de 1990: el citado Luis Carlos Galán en 1989, y, un año después, Carlos Pizarro Leongómez, líder del M-19, y Bernardo Jaramillo Ossa, líder de la Unión Patriótica.
